Estrés y ruido, ¿de la mano?

Elena Rubio, la ‘psicóloga en tus zapatos’

Es inevitable; venimos hablando de ello en todos nuestros artículos: donde hay ruido, hay estrés. Es una condición sine qua non. El ruido es un contaminante acústico que tiene múltiples efectos, como ya hemos mostrado anteriormente.

De los daños físicos relativos a la pérdida de audición, poco tenemos que añadir. Pero cuando hablamos de la aparición de estrés, podemos englobar aquí la gran mayoría de efectos negativos restantes. ¿A qué nos referimos con esto? ¿Tan malo es el estrés?

A lo largo de nuestra vida, en nuestro día a día, aparecen un gran número de agentes estresores que condicionan nuestros comportamientos, reacciones e incluso nuestra forma de ser. A priori, y en sí mismo, el estrés no es negativo; al contrario, podemos afirmar que es necesario, y que lo utilizamos como mecanismo de respuesta para adaptarnos al entorno.

Sólo cuando el nivel de estrés/activación es intermedio, la persona tiene un rendimiento y motivación apropiados

La Ley Yerkes – Dodson determina que el nivel de rendimiento y motivación viene condicionado por el grado de estrés que ésta genere, o dicho en otras palabras, del nivel de activación que la tarea requiera o provoque.

Si estos niveles son muy bajos, no hay ni motivación ni rendimiento, y si por el contrario el nivel de activación/estrés es excesiva, el rendimiento o motivación tampoco existe.

Sólo cuando el nivel de estrés/activación es intermedio, la persona tiene un rendimiento y motivación apropiados. ¿Cómo extrapolamos esto a la exposición al ruido?

Debemos pensar que cuando el nivel de ruido comienza a ser excesivo y dañino, en este gráfico entraríamos en la zona de estrés excesivo, y es ahí cuando el cortisol, la hormona que se genera, comienza a ser demasiado elevada.

Estrés y ruido

¿Qué es el cortisol?

Es la hormona liberada por el hipotálamo como respuesta al estrés, con una función básica para el cuerpo humano. Sin embargo, cuando el estrés es crónico o excesivo, se relaciona con un gran número de síntomas de mayor o menor gravedad:

  • Aumento de la presión sanguínea
  • Problemas de memoria y aprendizaje
  • Aumento de peso
  • Aparición de vello
  • Cansancio
  • Dolores de cabeza
  • Irritabilidad
  • Problemas digestivos
  • Disminución de las defensas
  • Prevalencia de algunos tipos de cáncer
  • Cambios de humor…

Y un largo etcétera que nos hace recordar los efectos que ya hemos mencionado en nuestros anteriores artículos.

enea_banner_grande (sin marco)

¿Cómo podemos reducir el nivel de cortisol?

Como podemos imaginar, si en nuestro caso el cortisol es elevado por la situación que estamos viviendo de estrés, lo que nos va a ayudar es eliminar nuestra fuente de estrés: EL RUIDO.

Es fácil decirlo, ¿verdad?  Cuando somos nosotros mismos quienes lo provocamos, poniendo la música demasiado alta, teniendo la televisión o la radio siempre encendida a un volumen excesivo, hablando muy alto en casa… Tenemos en nuestra mano (a priori) cambiar esta situación.

La fuente de estrés viene de los vecinos, los bares , los aviones, mi ruidoso trabajo… ¿Qué hacemos?

Digo a priori, porque hay veces que, aunque sabemos lo que nos conviene y lo que no, no somos capaces de cambiar determinadas conductas (consumo de tabaco, alcohol, determinados alimentos, la música muy alta, etc.), que debería hacernos reflexionar por qué no podemos dejar de hacernos daño. Pero este es otro tema, que no nos ocupa aquí.

Supongamos que, aunque queremos reducir el nivel de ruido, no podemos. La fuente de estrés viene de los vecinos, los bares de debajo de casa, los aviones que sobrevuelan durante todo el día por encima, mi ruidoso trabajo, etc. ¿Qué hacemos?

  • Movilízate para cambiar la situación. Quejas, reuniones, acciones legales… lo que haga falta. Pero todos sabemos que esto no siempre funciona, o lleva mucho más tiempo del que desearíamos. ¿Qué hacemos, mientras tanto, para reducir el nivel de cortisol?
  • Lleva una vida lo más SALUDABLE posible:
    • Toma una dieta equilibrada, libre de azúcar y grasas saturadas
    • Evita el consumo de alcohol, tabaco y cafeína y otras bebidas excitantes
    • Trata de dormir 7-8 horas
    • Realiza técnicas de relajación (respiraciones, ejercicios de relajación, mindfulness)
  • Haz actividades que te resulten placenteras.
  • Solicita ayuda profesional si consideras que la situación de estrés está fuera de tu control y el malestar impera en tu día a día.

Esto nos demuestra, por lo tanto, la relación insalvable que existe entre ruido y estrés. Y no podemos olvidar que cuando hay estrés, hay exceso de cortisol, con todas las consecuencias que ello conlleva. Debemos apostar por una vida saludable para alejarnos del malestar y la enfermedad, y el ruido tiene mucho que ver con esto. No lo olvidemos.


PERFIL DEL AUTOR

Elena Rubio

Psicóloga Sanitaria y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, especializada en factores psicosociales. Más de 15 años de experiencia en formación. Actualmente ayudo desde el ámbito clínico, en consulta, a las personas que desean mejorar su situación o aliviar su dolor. Especialista en talleres y cursos de formación en empresas e instituciones diversas. Mi vocación es la ayuda.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe todas las novedades de Con R de Ruido suscribiéndote al boletín de noticias