La principal Ley del Silencio: Respeto

En este primer aniversario de conRderuido.com no hablaremos del ruido, hablaremos del silencio.

A lo a lo largo de estos meses, hemos reflexionado sobre diversos aspectos legales relativos al ruido y su tratamiento jurídico en las distintas jurisdicciones en el ámbito civil, penal, y administrativo; en la esfera constitucional y en el ámbito internacional.

Hablamos del silencio…

Y también, hemos visto cómo el silencio ha venido emergiendo paulatinamente en el derecho hasta constituir un bien jurídico nuevo digno de protección nada menos que en la esfera de los derechos fundamentales de las personas por afectar a la salud, la intimidad y derecho al desarrollo de la personalidad, el medio ambiente urbano, la propiedad

El ruido es un asunto cultural, en el sentido educacional, que tiene mucho que ver con el desarrollo de la sociedad

Pero siendo, sin duda, el reconocimiento del derecho a no ser agredidos por los ruidos un enorme progreso social, no podemos ser condescendientes y debemos reflexionar sobre lo mucho que queda por conseguir para que nuestras ciudades, cada vez más pobladas y saturadas, sean más acogedoras para la población.

Tenemos que asumir que la acción ley no llega a todo por mucho que trate de regular cada situación, y que por mucho que se regule el ruido, que siempre tiene un origen en las personas o en el uso que hacemos de las máquinas, se trata más que nada de un asunto cultural, en el sentido educacional, que tiene mucho que ver con el desarrollo de la sociedad.

Podemos afirmar que cuanto más tranquila y silenciosa es una sociedad mayor es su desarrollo cultural y su progreso social y económico.

… de educación y de respeto

Podremos hacer todas las leyes y reglamentos que queramos, pero si no se inculca al ciudadano el respeto al otro con nuestro control del ruido para no perjudicarlo de nada servirán.

La comunidad tiene que asumir cada vez más que la gestión de nuestros ruidos es un tema de educación y respeto que hay que inculcar en los colegios, en las familias, en todos los ámbitos sociales.

Hay que desarrollar la sensibilidad sobre el ruido, porque se trata de nuestra calidad de vida.

Tenemos que  conseguir crear una mayor conciencia cívica sobre las consecuencias negativas del ruido que afectan a nuestros conciudadanos, de la misma manera que somos conscientes de los problemas de la higiene en nuestras viviendas, edificios y espacios públicos.

La educación es la base del futuro. Hay que desarrollar la sensibilidad sobre el ruido, porque se trata de nuestra calidad de vida.

Debemos ser conscientes de que es muy difícil el control y represión del derecho y los agentes reguladores sobre las actividades que se desarrollan en el ámbito doméstico, en la intimidad de las personas y familias en sus hogares. Solo en los casos más graves y sangrantes puede solicitarse el amparo de los tribunales cuando se pueden probar suficientemente.

Y que, aun pudiendo obtener una sentencia que reconozca la vulneración de nuestro derecho a no ser agredidos por los ruidos, es muy difícil hacerla cumplir permanentemente si no se cuenta con la colaboración del agente contaminante para que deje de perjudicar con su actividad desde su vivienda.

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Sensibilización social frente al ruido

¿Cómo se podría estar vigilando continuamente para que no se ponga música, televisión, aparatos e instrumentos en las horas de descanso? ¿Cómo estar midiendo continuamente? ¿Cómo reclamar a la Policía cada vez?

Para eso habría que establecer una política de reeducación sensibilización social con el sujeto que atenta con sus ruidos contra otros, como se hace con maltratadores. En estos casos, la represión no es un antídoto eficaz si no va combinada de la reeducación.

En mi experiencia profesional, los casos más complicados de resolver son los ruidos procedentes de las relaciones vecinales

Pero insisto, para no llegar a la sanción lo mas adecuado es crear una política preventiva educativa para los niños, y fomentar una conciencia ciudadana en los adultos.

En mi experiencia profesional, los casos más complicados de resolver son los ruidos procedentes de las relaciones vecinales, que lejos de arreglarse con el derecho sancionador se enquistan y crucifican.

Para darles solución, se debería tratar de desjudicializar dotando a las leyes civiles y especialmente a las de propiedad horizontal de mecanismos internos en las comunidades de propietarios para darles soluciones rápidas y sencillas aprovechado los agentes y mecanismos que ya reconocen.

Estoy pensando, por ejemplo, en establecer un sistema de mediación o negociación obligatorio con el administrador de la finca, como si fuera un juez de paz de un pequeño municipio, y regular su tratamiento en las junta de propietarios como un problema comunitario que atañe a todos los residentes de la finca, por que altera la convivencia vecinal de la comunidad, en sentido de ser una pequeña sociedad, una pequeña aldea, donde los problemas, por su evidencia, son comunes…. Nadie debería desentenderse de la causa de un conflicto entre vecinos que comparten un mismo espacio y vida comunitaria.

Ricardo Ayala, abogado especialista en contaminación acústica
Ricardo Ayala, abogado especialista en contaminación acústica

Contaminación empresarial, industrial u ocio

Cuanto más silenciosa es una sociedad mayor es su desarrollo cultural y progreso económico

Asuntos aparte son los grandes casos de contaminación por actividades empresariales de hostelería, industriales o de ocio que afectan a una generalidad, y cuyo tratamiento es más de orden público, donde el derecho y sus agentes de la ley pueden actuar con más eficacia.

En estos casos, igualmente debe inculcarse el valor del silencio en los empresarios y los consumidores en sus actividades de pública concurrencia hacia sus conciudadanos, como en los botellones en las plazas, el uso de las terrazas en las calles, los pubs y discotecas con el necesario aislamiento acústico… porque el respeto personal debe ser la primer ley cívica en los negocios.

Por tanto, sigamos construyendo una sociedad más civilizada desarrollando una mayor conciencia del valor de silencio, creando una contracultura del ruido, unos ciudadanos educados, amables y respetuosos entre si y, por tanto, una sociedad más social, fraternal y solidaria.

Hagamos pues, entre todos, que la Costumbre (como Fuente del Derecho) de respetar, de no alterar con ruidos la vida de los otros se convierta, sin necesidad de normas, en la principal Ley del Silencio.

TAGS ruido

PERFIL DEL AUTOR

Ricardo Ayala

Abogado de raza y vocación. Abogado de toga y tribunales. Abogado siempre de trato humano y personal. Primero la persona y después el cliente. 25 años de ejercicio ininterrumpido. Centrado en asuntos de índole civil, inmobiliario y propiedad horizontal. Especializado en defensa de las personas perjudicadas por el ruido. Si se puede evitar un juicio hay que luchar por evitarlo; pero si hay que luchar en un juicio, será sin tregua. Espero dedicar toda mi vida profesional a conseguir una sociedad más civilizada.


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